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Covid-19 Crisis en las empresas y la gestión contable

Por: Luis Wilson Morales Montero – luis.morales2@udea.edu.co

Estudiante de la Maestría en Contabilidad Financiera y de Gestión de la Universidad de Antioquia. Contador Público de la Universidad Surcolombiana, Especialista en Administración Financiera EAN y Especialista en Contabilidad Financiera Internacional, de la Pontificia Universidad Javeriana.

La actual situación del mundo por la pandemia, la afectación de los mercados, la economía mundial, regional y local, están generando efectos en los niveles de entradas de efectivo en las empresas llevándolas a niveles mínimos, por culpa del paro obligatorio o la reducción de sus niveles de producción, y a pesar de las excepciones de empresas productoras relacionadas con la cadena de producción de alimentos o de la salud que siguen operando, estas no están recibiendo en su gran mayoría los ingresos que se tenían con antelación a la crisis del Covid-19, aunque sus costos en muchos casos permanecen invariables. 

Pero, ¿qué sucede con las empresas que se han visto obligadas a parar sus actividades productivas y de servicios en un 100%? Debido a que de manera indeterminada no podrán reactivar sus actividades, mucho menos generar ingresos y flujos de efectivo, aquellas que en el escenario más positivo, en donde se superará la emergencia sanitaria en un supuesto de 6 meses, no podrán recuperarse en un plazo menor 6 o 12 meses siguientes después de pasado el tiempo y el efecto epidemiológico, porque la reactivación económica no es tan sencilla, teniendo en cuenta que el problema no solo es económico sino también financiero, por ejemplo las empresas de turismo, las del espectáculo, el deporte y todas aquellas que dependen de la aglomeración de personas, por eso el análisis de cada empresa será particular y acorde a los factores internos y externos que amerita su actividad y su sector. 

En mi opinión lo que vendrá será un gran reto, para el cual todos debemos pensar en cómo rescatar y apoyar la subsistencia de las empresas, no sólo como una obligación de los gobiernos (aunque si es el actor de suma importancia), sino que sumados los esfuerzos de todos los agentes tendremos que ingeniar mecanismos de rescate para las empresas afectadas, en especial las más pequeñas que son de subsistencia y no contaban con un músculo financiero para soportar un cierre de esta magnitud. Aquí el sector financiero tendrá que pensar más allá de los procedimientos tradicionales para apoyar a quienes hoy más necesitan de un apalancamiento de su actividad o quizás volver a nacer de nuevo en el mundo empresarial. 

Pasando a un escenario más técnico en relación a cómo se afecta las información financiera, en general, a todas las empresas sin importar su actividad, teniendo en cuenta que su nivel de flujos de efectivo bajará a niveles indeterminados, además de que las obligaciones en algunos casos se mantendrán y en otros pueden incrementar, se evidencia un riesgo alto en todos los elementos de los estados financieros y será obligatoria una revisión de sus mediciones posteriores y estimaciones de reconocimiento de cada elemento. 

En algunos casos tendrá que analizarse si algunas normas que no aplicaban por su actividad corriente, quizás hoy sí, y no solo hablando en términos de activos materiales, sino también en sus contratos, como es el caso de arrendamientos y contratos con clientes que se verán muy afectados para algunos. Para otros su mayor preocupación son sus rubros relacionados con los beneficios a los empleados, por así nombrar algunas normas. En casos más extremos, muchos gerentes, administradores y contadores, están preocupados por la continuidad de sus empresas y operaciones, con la incertidumbre de que esto afecte su definición de la hipótesis de negocio en marcha. 

En las NIIF podemos encontrar la definición de negocio en marcha, la cual ubicamos en el Marco conceptual de la NIIF plenas y en la sección 3.8 (presentación de estados financieros) de la NIIF para Pymes, además, de los términos para causal de disolución en el código de comercio. 

En una visión ligera, podemos decir que, bajo NIIF, para el cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha, la administración de la entidad no está planeando en liquidarla o cesar de manera definitiva sus operaciones, mientras que en el código de comercio unas de las causales de liquidación es la reducción del patrimonio por debajo del 50% del capital. 

¿Es la hipótesis del negocio en marcha en el que realmente debemos pensar? O ¿es donde debemos evitar llegar?

Por lo anterior, es importante primero ubicarnos en que sector está la entidad y que tipo de actividad realiza, para así determinar qué tipo de normas aplica y qué impacto traerán estas. 

Un ejemplo sencillo de que sector está, por ejemplo, en el turismo, con una actividad como hotel. Este sector y actividad, está fuertemente golpeado por la emergencia sanitaria, no solo en el país, sino en casi todo el mundo, en donde el coronavirus y las medidas tomadas por el gobierno, ha restringido la aglomeración de personas y el ingreso al país de extranjeros.

Mirándolo de esta forma, podemos evidenciar que algunas normas que impactarán este grupo de empresas (hoteles) suponiendo que aplican NIIF plenas (en el caso de ser grupo 2, analizar sus similares en las secciones de la NIIF para las Pymes) son: 

  • NIIF 15 – Ingresos de actividades ordinarias procedentes de contrato con clientes 
  • NIIF 16 – Arrendamientos 
  • NIC 16 – Propiedades, planta y equipo 
  • NIC 1 – Presentación de estados financieros 
  • NIC 2 – Inventarios 
  • NIC 36 Deterioro de activos 

Si bien es cierto no son las únicas que impactarían, sí es un indicio de lo que posiblemente debemos tener en cuenta, ya que en general, todas las empresas deberán analizar los beneficios a los empleados, registros de provisiones, entre otras y que, dependiendo de las acciones tomadas por el gobierno, la norma de subvenciones del gobierno entrará al análisis de muchas administraciones. 

Por lo anterior, es importante tener en cuenta que no solo se debe revisar el cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha, sino el análisis e impacto en general del grupo de normas que afectan a la entidad y el sector, futuros planes de reestructuración, el análisis de flujos de efectivo, cuentas comerciales por cobrar y el análisis de financiamiento, entre otras medidas, para poder hacer un diagnóstico más certero del funcionamiento, continuidad y el impacto que el mismo COVID-19 tendrá en el futuro de la empresa. 

Concluyendo, los profesionales contables debemos analizar los efectos negativos que trae el aislamiento social y el impacto económico y financiero, analizar el nivel de riesgo según sus condiciones para revelar en sus informes financieros a presentar de la manera más responsable y transparente, con oportunidad y libre de sesgo y error, para así identificar los impactos para un real apoyo de la adecuada toma de decisiones, recomendado adicionalmente la revisión del artículo 125 sobre causas e incertidumbre en las estimaciones y siguientes de la NIC 1 Presentación de los estados financieros. 

 

 

 

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