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Investigación: La clave del desarrollo económico

Por: Lourdes Cruz Cárdenas 

La pandemia evidencia la importancia que tiene la investigación para aportar a la solución de problemas y enfrentar situaciones adversas, sin embargo, resulta contradictorio que el presupuesto destinado para invertir en Ciencia, Tecnología, Investigación e Innovación siga siendo el mismo de hace dos décadas.

De acuerdo con el Presupuesto General de la Nación (313 billones de pesos) propuesto por el Ministerio de Hacienda para 2021, un total de 280 mil millones estaría destinado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, es decir, casi 112 mil millones de pesos menos que lo destinado para este año cuando Minciencias recibió 392 mil millones.

Aunque esta cifra puede variar en los próximos meses cuando se apruebe el presupuesto de la nación, el país seguirá rezagado en materia de inversión en investigación y desarrollo, pues la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ya ubicaba a Colombia con una inversión por debajo del 0.5% del PIB, mientras que el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE es del 2.5%.

En la foto: el profesor y director del Centro de Investigaciones y Consultorías –CIC–, Jorge Barrientos Marín

Con esta cifra, expresó el profesor Jorge Barrientos Marín, director del Centro de Investigaciones y Consultorías –CIC– de la Facultad de Ciencias Económicas –FCE– de la Universidad de Antioquia, no sólo no se genera conocimiento propio esencial para la generación de innovación y lograr competitividad, sino que en general se afecta el desarrollo económico, pues no es extraño que países con mayor crecimiento y desarrollo en el mundo, “sean los que más han invertido en las últimas décadas en educación superior e investigación como porcentaje del PIB, y que tengan más investigadores por millón de habitantes”, agregó el directivo.

Así, invertir en Ciencia, Tecnología, Investigación e Innovación –CTI+i– se traduce en crecimiento, porvenir y productividad, así como en competitividad, equidad y mejoras en la calidad de vida de las personas. De hecho, explicó el profesor Barrientos, “la Comisión de Sabios recomienda aumentar progresivamente la inversión en CTI+i hasta alcanzar la cifra de 1.2% en 2028 y pasar del 10% al 25% el monto de regalías destinadas a actividades en esta dirección”, sin embargo, hay varios factores que pueden impedir el cumplimiento de esta meta.

 

Según Mauricio López González, director e investigador del grupo de Macroeconomía Aplicada –MA– y profesor del Departamento de Economía de la FCE, además de que Colombia no cuenta con disponibilidad de recursos como otros países en el mundo (Alemania o Corea del Sur) que destinan un porcentaje importante del PIB para la gestión de Ciencia Tecnología e Innovación CTI, “el presupuesto público de Colombia ha estado enfocado en otras líneas como la defensa y ahora los problemas fiscales, donde una parte considerable del presupuesto se va al pago de deuda pública provocando que sectores estratégicos queden desfinanciados”, señaló el investigador.

En la foto: el profesor, director e investigador del grupo de Macroeconomía Aplicada –MA–, Mauricio López González

Precisamente, de aprobarse el presupuesto antes mencionado, 75 billones de pesos estarían destinados al pago de la deuda, un equivalente al 6,7% del PIB.

Adicional, indicó el profesor del Departamento de Economía de la FCE, la investigación es un sector desmarcado en la agenda pública del país, ante lo cual, cuenta con pocos defensores y pocos recursos del erario público; en ese sentido, la academia debe mostrar de manera clara y contundente al sector privado y productivo cuáles son los beneficios de invertir en gestión de CTI+i para que éste invierta con confianza, pues aseguró López, “en la medida que la gran empresa vea una retribución positiva de las inversiones que realice en este campo, el aporte será mayor y no va a depender necesariamente de los recursos públicos”.

De esta manera, la integración Universidad – Empresa – Estado permite invertir en grupos y centros de investigación del país para aportar soluciones concretas a problemáticas específicas que disminuyen los costos y mejoran procesos, “es encontrar en los recursos destinados a investigación una promoción para el desarrollo de mayores capacidades de innovación”, precisó el profesor López.

No obstante, insistió el profesor Marco Antonio Machado Rivera, director del Grupo de Investigación en Ciencias Contables –GICCO–, gestionar y cuidar los recursos públicos permite ampliar la inversión en investigación, pero además, se requiere de organizaciones comprometidas con los destinos de la Nación, así como con ciudadanos atentos al seguimiento y control de los recursos desde su planeación hasta la ejecución y rendición de cuentas, de modo que, éstos no se pierdan a causa de la corrupción y la politización de la inversión.

Ahora bien, invertir en CTI+i va más allá de la necesidad de muchas empresas e inversionistas por el retorno de su inversión, es un tema de comprender las necesidades del país en términos de desarrollo científico y tecnológico como base de un crecimiento económico sólido y sostenido, del mismo modo, la calidad en la investigación como indicador de avance en ciencia y tecnología, debe transcender y contemplar el impacto positivo que genera para el entorno, en lugar de medirse por el número de publicaciones realizadas en revistas internacionales.

En la foto: el profesor y director del Grupo de Investigación en Ciencias Contables –GICCO–, Marco Antonio Machado Rivera.

Por lo tanto, manifestó el profesor Machado, la efectividad de la investigación está en resolver problemas, ese es su verdadero impacto, así como generar condiciones para pensar por nosotros mismos, pero dijo, “tal parece que en Colombia estamos creyendo que el principal indicador de efectividad en Ciencia y Tecnología es la producción de artículos en revistas top”.

Finalmente, para el director del CIC, Colombia debe concentrarse en cerrar la brecha que tiene en materia de inversión en CTI+i respecto de los países de la OCDE a través de objetivos verificables en el mediano plazo, donde no solo haga participe activo al sector privado, “sino que se construya una estrategia integral, soportada en una política pública coherente y consistente con la evolución tecnológica del mundo, así como con una política de cofinanciación eficaz, eficiente y suficiente pensada en el retorno social de la inversión”, concluyó el profesor Barrientos.

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